Ubicacion de visitantes

viernes, 13 de marzo de 2009

Separación Homosexualismo-Estado

¿No debe existir también una separación entre homosexualismo-Estado, así como hay separación Iglesia-Estado?

Debe llamar la atención que el homosexualismo se ha llegado a convertir en religión de Estado en buena parte del Occidente desarrollado. Algunos países han adoptado
en significativa medida como credo oficial la filosofía sectaria del homosexualismo. El Parlamento Europeo ha publicado una declaración (no vinculante) en la que se manda dar el nombre de 'matrimonio' a la unión homosexual. Este acto institucional ya no es un uso legítimo de la competencia legal, sino que la adopción oficial universal de una ideología sectaria como credo de Estado. Y no tiene nada que ver con los derechos de los homosexuales, puesto que, por ejemplo, para respetar los derechos de los gitanos no es forzoso que el Parlamento Europeo imponga que toda Europa adopte como propios los credos muy particulares de los gitanos, o para los fines del ejemplo, de cualquier minoría -o mayoría- étnica, filosófica, religiosa o cultural.

Mal harían los gitanos si, llegando a colocarse en posiciones de influencia en el Parlamento Europeo, manipulan los resortes institucionales para que la institución publique, como credo oficial de toda la comunidad europea, una declaración (no vinculante inicialmente) para mandar a todos a que practiquen y financien la quiromancia, y para derivar recursos de los Estados para financiar academias de quiromancia y cartomancia. Pues este mismo mal modo de obrar, violatorio de las normas de la democracia, es el de los homosexuales muy capaces e inteligentes que han llegado a los círculos de mayor influencia de la institucionalidad europea. Nos quieren obligar a todos adoptar su credo minoritario como llamar 'matrimonio' a sus uniones e, incluso, a financiar con el dinero de los contribuyentes operaciones quirúrgicas que les faciliten sus prácticas genitales, que no de cambio de sexo, lo que es imposible.

El cambio de sexo es una mentira

Lo que existe son modificaciones a la anatomía para facilitar ciertas prácticas genitales o carnales, muy particulares del credo homosexualista.

Está bien que la comunidad homosexual hable de 'cambio de sexo', y que tal expresión presente algún significado para ellos, así como "el tercer ojo" significa algo para los rosacruces, pero si un Estado habla oficialmente de 'cambio de sexo' -un cambio que es completamente imposible- ya está adoptando una ideología sectaria como oficial y universal. Exactamente como si hablara con su lenguaje oficial del "tercer ojo" rosacruz o de las "chacras", o, incluso, de la 'redención' cristiana.


La separación Iglesia-Estado no debe significar que el Estado puede unirse con cualquer ideología sectaria o cultura minoritaria (rosacruz, gitana, homosexual, vegetariana) excepto con la Iglesia.

No es necesario que el Estado se vuelva homosexualista mediante la adopción del credo homosexual -como llamar 'matrimonio' a su unión o hablar de 'cambio de sexo'- para velar por los derechos de los homosexuales y por el respeto merecido a sus personas. No hace falta que el Estado se vuelva islámico para respetar los derechos de los islamistas que practican su credo en Occidente.

Por tal razón, y antes de que se abran las puertas a más deformaciones en la práctica de la democracia, es necesario exigir ya la separación Homosexualismo-Estado

No más de 5 países en el mundo reconocen como matrimonio la unión homosexual. La gran mayoría de legislaciones los toman como contratos de uniones suscritas entre particulares.

Lo más doloroso de esta fusión homosexualismo-estado es que en algunos países se está consumiendo dinero del bien común para las operaciones carísimas de cambio de rasgos biológicos sexuales, a las cuales les llama de "cambio de sexo", pero que sólo buscan facilitar a esta comunidad minoritaria sus prácticas genitales o la posibilidad de que realicen sus particulares fantasías sexuales sin que les cueste un céntimo de sus propios bolsillos estos cambios quirúrgicos a su anatomía que estas fantasías exigen. No hay problema, por supuesto, con que se operen para realizar sus fantasías: el problema es que pongan a todos los que no comparten su credo homosexualista a financiarles esa operación costosísima. Estos gastos públicos para financiar estas prácticas muy esclusivas y propias de un credo muy particular son tanto más escandalosos -e inexcusables- en cuanto que en muchos países del mundo hay niños que mueren de hambre, o hay necesidades de mucha mayor prioridad en esa misma comunidad desarrollada.

Ninguna institución que debe representar a todos cuenta con la legitimidad para declarar como verdad universal la quiromancia, la dieta del Doctor Atkins o alguna práctica minoritaria de algún credo muy particular como llamar 'matrimonio' a la unión de dos individuos del mismo sexo.


No es difícil caer en cuenta que vale la pena movilizarse para exigir ya la separación homosexualismo-estado, primero, porque es necesario para proteger la democracia, y segundo, por la red de consecuencias graves todas antidemocráticas. La ideologia homosexualista o de cualquier credo minoritario o mayoritario! no debe aspirar convertirse en la ideología oficial del Estado.

Así que, separación Homosexualismo-Estado, ya!

Solicito tomar nota que no hago juicio moral sobre el homosexualismo, que lo tengo, por supuesto. Pero para los fines de estas reflexiones no se trata de que el homosexualismo sea bueno o malo, sino que no debe imponer sus credos universalmente, como llamar 'matrimonio' a la unión de dos individuos del mismo sexo. Este uso del vocablo 'matrimonio' es sectario y propio de un credo particularísimo. No es 'progreso' de la humanidad -sino retroceso- que el Estado adopte la terminología y el repositorio conceptual de ninguna ideología minoritaria como el homosexualismo. Si para los homosexuales es matrimonio la unión entre personas del mismo sexo, está bien, ellos son libres para esta y muchas otras cosas. Pero que nadie trate de imponer al resto de la humanidad los credos y conceptos de una ideología concreta minoritaria o mayoritaria, ajeno a que sea buena o mala. Este es el punto. Y no la bondad o maldad del homosexualismo... que no procede debatir aquí.


1 comentario:

  1. Solicito tomar nota que no he hecho juicio moral sobre el homosexualismo, que lo tengo, por supuesto. Porque, para los fines de este mensaje no se trata de que el homosexualismo sea bueno o malo, sino que no debe imponer sus credos universalmente, como llamar 'matrimonio' a la unión de dos individuos del mismo sexo. Este uso del vocablo 'matrimonio' es sectario y propio de un credo particularísimo. No es 'progreso' de la humanidad -sino retroceso- que el Estado adopte la terminología y el repositorio conceptual de ninguna ideología minoritaria como el homosexualismo. Si para los homosexuales es matrimonio la unión entre personas del mismo sexo, está bien, ellos son libres para esta y muchas otras cosas. Pero que nadie trate de imponer al resto de la humanidad los credos y conceptos de una ideología concreta minoritaria o mayoritaria, ajeno a que sea buena o mala. Este es el punto. Y no la bondad o maldad del homosexualismo... que no quisiera debatir aquí.

    ResponderEliminar

A petición, otra vez, para divertirse un rato