El componente principal es el psicológico que se compone de:
- Ambiente durante las comidas. Estos son momentos máximos e incomparables de intensidad de relación cuando el hombre entra en comunión con la naturaleza al nutrirse directamente de ella y comparte esta comunión con la familia. Las comidas deben ser momentos cumbres de intimidad familiar cuando entramos en contacto con Dios, a través de su creación -que nos la comemos- se está alegre y se habla con amor e interés de lo que es caro y cercano a todos.
- Sensibilidades notorias ante el pecado, la injusticia y ante los actos virtuosos. Los niños tienen que ver y sentir que nos duelen los comportamientos pecaminosos por el daño que le hacen a la persona misma y porque traicionan el amor de Dios. Tienen que oír nuestros lamentos ante la injusticia, pero más que todo, nuestros propósitos de hacer algo para evitarla. Tienen que oírnos alabar y reconocer los actos virtuosos. Tienen que oírnos hablar maravillas de quienes se entregan por completo a servir a Dios. Y todo aquello de lo que hablamos, debemos sentirlo verdaderamente y vivirlo como propio. Este ambiente hará que el niño encuentre gozo en hacer el bien y evitar el mal.
- Nuestros estados de ánimo. Si somos variables o irascibles y nuestro estado de ánimo nos lleva a acciones incoherentes, habremos destruido el hábitat psicológico.
- Nuestras virtudes humanas todas. Orden, buen humor, laboriosidad y un larguísimo etcétera.
- El ejemplo completo de nuestra vida. Quizá este es el componente más importante del ambiente psicológico.
- Los niños tienen que ver el amor al arte en nuestras conversaciones durante las comidas, en la música que escuchamos y en algún detalle de decoración. Aprender a reconocer y valorar la belleza es una parte crítica de la transformación de las personas.
- Los niños tienen que ver muchos libros en la casa, y ver adultos que los leen. En un momento dado ellos empezarán a leer también de modo completamente espontáneo.
- No hace falta ser conocedores de arte ni artistas ni académicos o científicos, sino mostrar, en la medida de los alcances de cada uno, un verdadero aprecio por el arte y la ciencia.
- Libros
- Recursos didácticos. Debe haber suficiente material para que escriban y practiquen sus artes manuales.
- Escritorios, ventilación e iluminación
- Ya lo conocemos todos: "familia que reza unida, permanece unida".
- Dar gracias a Dios antes y después de las comidas
- Esparcir gotas de agua bendita todas las noches antes de acostarse
- Decir las oraciones de la noche
- Y todo con alegría, sin regañar
Y tomen en cuenta que hasta este momento no hemos hablado de ninguna medida de educación directa. ¿No sería un ambiente así un mejor educador que mil sermones y libros?.
Como pueden notar, le he seguido agregando a este tema. Serian bienvenidas sus observaciones.
