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lunes, 30 de marzo de 2009

El Ambiente, Factor Educativo más Decisivo

En una clase dada por el filósofo español Rafael Alvira, le oí decir de modo muy enfático: el ambiente es el factor decisivo de la educación. Todo lo demás es necesario, pero el ambiente es lo decisivo y lo más determinante.

Y yo me lo explico porque las palabras no son sólo palabras, sino que exigen conexión constante con la realidad para poder significar algo. Además de la a) dimensión sintáctica o gramática, están las otras dos: b) la pragmática, que se refiere al 'uso' de la gente de esa palabra, y c) la semántica, que asocia esa palabra a su contenido. Esta sería como la parte del diccionario que es un continuo con nuestro corazón y nuestra mente.

Es el ambiente el que provee la vida y el significado a las palabras. La palabra sin el ambiente sólo se queda en mancha de tinta o sonido de lata y no puede educar ni formar. El ambiente provee la substancia puramente humana que surge, como flor, de la intensificación de la auténtica vida del espíritu.

Si hay discrepancia entre ambiente y palabra, por mucho que la palabra sea bella y bienintencionada, lo capta el subconsciente y se echa a perder la labor educativa. Y es que nadie puede dar lo que no tiene. Presentar en vidas concretas la substancia moral de lo que se dice es más importante que decir algo en ausencia de contenidos en el mundo que lo hagan comprensible. No puede calar una enseñanza de "no mentir" cuando le digo por teléfono a alguien, delante de mis hijos, que he estado fuera toda la mañana y mis hijos han visto que no he salido.

El ambiente intencionalmente dispuesto para inducir el desarrollo de habilidades y conocimientos es parte central de las metodologías de educación más fructíferas, como las de María Montessori y Shinichi Suzuki. Y, por supuesto, es parte importante también del sistema de transmisión de los valores morales y de todas las virtudes humanas, que sólo se pueden desarrollar dentro de la vida en familia.

Así que debemos revisar con mucha minuciosidad y diligencia el ambiente para hacerlo enriquecedor, sobre todo el ambiente psicológico. La casa debe ser un jardín espiritual bellísimo. Eso es lo más difícil. Es más fácil hablar y castigar.

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