Una de las películas más impresionantes que he visto es sobre el juicio de Nuremberg acerca de los juicios a los jueces del nazismo después de la 2a. Guerra mundial. La pelicula fue realizada en 1961 y fue nominada a 11 Oscares de los cuales ganó 2. Y la sección que les presento me costó encontrarla, pero es exactamente la que quería, ni más ni menos.
Son las escenas finales de la película. El cierre profundísimo inesperado. Está hablada en inglés y lamentablemente los subtítulos son también en inglés, pero ayudan a comprender el diálogo.
Cuando el juez americano se está preparando para salir al aeropuerto de regreso a EE UU recibe la visita del abogado defensor de los nazis (este actor ganó uno de los óscares) y llega a decirle que su cliente quiere hablar con él, y le cuenta que otros acusados fueron absueltos en otro lugar. Le dice al juez que le va a hacer una apuesta. Cuando el juez responde que no hace apuestas, el abogado le dice que sea una apuesta de caballeros, y le dice:"le apuesto que dentro de 5 años, esos que usted ha condenado a cadena perpetua saldrán libres". (Escribo esto de memoria, sin ver el segmento. Ustedes lo pueden ver aquí). El juez lo mira fijamente y le dice más o menos lo siguiente: "Usted es brillante, hace uso excelene de la lógica, lo he conocido durante estos meses. Su visión puede ser lógica en vista del tiempo en que vivimos" a lo que el abogado agradece con un gesto muy complacido, y el juez agrega: "Pero que algo sea lógico no quiere decir que sea correcto, y nada en este tierra de Dios lo hará correcto". El joven abogado se queda petrificado.
Pero falta la guinda final, cuando el juez visita a su más distinguido condenado (Burt Lancaster) en su celda. Este condenado era un abogado muy preparado, un personaje real autor de varios libros sobre derecho, que acaso haya hecho la más profunda labor de conciliar la práctica justa de la ley dentro de un régimen injusto. Después de entregarle unas carpetas con recuentos de sus casos, como un detalle de deferencia, el reo le dice que habrá tenido presiones para que no lo condenara, pero que él está de acuerdo con su condena de culpable. El juez le agradece y cuando está a punto de marcharse, el reo le dice: "esos millones de personas...! yo no sabía que llegaría eso... usted tiene que creerme.... tiene que creerme...!"
El juez le responde: "Llegó a eso la primera vez que usted condenó a muerte a un hombre que usted sabía que era inocente!"...
La conclusión es que hay que estar vigilantes con los principios. Si alguien puede violar un principio con un solo caso, lo puede violar con un millón de casos, porque un millón es sólo un agregado de unos. Si después de violar un principio con un caso, no lo hace con un millón de casos, será porque no se dan las circunstancias propicias, no porque se abstenga de hacerlo.
Si yo soy capaz de robarme con toda intención un centavo, ¿por qué no podría robarme 2 ó 3 ó 100 o 3 mil millones?, pues porque no se me da la ocasión. ¿De dónde sale entonces la corrupción en los países?
Cuando los principios están corruptos, sólo la fuerza puede reprimir los frutos mientras la educación trabaja en las raíces.
miércoles, 25 de marzo de 2009
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