Hace mucho tiempo oí decir a un gran filósofo, autor de muchos libros, Don Alejandro Llano, que la Filosofía no era dialéctica, sino dialógica; que nacía en el diálogo más que en la pugna. Esta explicacion la escuché hace más de 20 años, pero se me grabó tanto que siento como que hubiera sido ayer y casi puedo verlo diciendo esas palabras. Esta aseveración no ha hecho más que comprobarse como verdad, desde muchos ángulos, durante estos últimos años. Me ha aparecido hasta en el modelo de sistemas adaptivos complejos que tuve que adoptar en mi trabajo como gerente de producto de una casa de desarrollo de software.
Pues al abrir este blog lo que deseo es dialogar con personas que se preguntan por la vida con sus dichas y miserias, que quieren ser mejores y que quieren que todos los demás sean mejores, comenzando por quienes les rodean.
Es un escándalo la pobreza y la injusticia que hoy por hoy ensombrece hasta la desesperacion a la mayoría de la población del mundo. No tiene sentido buscar culpables ni maldecir, sino buscar caminos de solución que empiezan en cada uno por cada uno. Yo no tengo derecho a lamentarme por la falta de amor en el mundo cuando yo no amo a mis semejantes con hechos y de verdad. Yo estoy cansado de ver a personas que, mientras lo miran a uno con furia que parece sacar chispas de los ojos, hablan de los pobres en el mundo. ¿Qué amor por los pobres puede haber allí donde no hay ni siquiera la más mínima cortesía con los semejantes?
Yo creo que hoy se da un especie de corriente "otrista", especialmente en Latinoamérica, en donde todos pensamos que la solución del destino de cada uno está en las manos de otro, y buscamos por todos lados a ese otro para maldecirlo y hablar de él con amargura. Este otro, según los perfiles individuales es Estados Unidos, los empresarios, los padres, los colegas inescrupulosos, pero jamás es cada uno. Creo que esta plaga del "otrismo" nos la ha inoculado el discurso de la izquierda latinoamericana, como reacción al azote de la derecha bananera latinoamericana.
Yo creo que el discurso de la izquierda criolla no es la solución a los males causados por la derecha criolla, sino una de sus más graves consecuencias. No porque la izquierda sea mala, sino porque la izquierda necesita de la riqueza que crea la derecha para poder repartir. Pero si no hay nada que repartir, la izquierda sólo agrava la depredación causada por la derecha. (Creo que lo mismo ocurre en las economías desarrolladas, pero esto sería materia de otro artículo)
Creo que debemos empezar por desarrollar el amor por el trabajo y el estudio; que este es el único secreto para salir del subdesarrollo. Si no estudiamos y trabajamos con sacrificio, el destino de nuestros pueblos latinoamericanos será deambular de debajo de una bota a la otra. Hoy debajo de la bota de Bush, mañana debajo de la Bota de Chávez -quien a su vez está debajo de la bota de los hermanos Castro- y pasado mañana debajo de la bota de los coreanos, los chinos, y así, de debajo de una bota a la parte de abajo de otra bota.
Cada país tiene su propia realidad y sus propios problemas; la mayor riqueza de cada país es su propia gente, lo que se recoge en el estudio "Where is the Wealth of Nations" realizado por el Banco Mundial. (Con mucho gusto le envío un ejemplar a quien me lo solicite).
El discurso progresista -digo progresista en el sentido de degeneración como el consumismo lo es del consumo- nos ha hecho creer que podemos ser diablos individuales y santos sociales. Nos dan a entender que cada individuo puede prescindir de todo valor moral personal, que puede reírse del concepto de virtud, que puede entregarse sin limitación a toda la gama de placeres desde los más refinados hasta los más tenebrosos, y que, aún así, puede ser un santo social siempre y cuando le eche maldiciones encendidas a los poderes establecidos y, por supuesto, vote por quienes le tiran este discurso, y que no dejan de forrarse en el ejercicio de la política. Pero ¿cuánto puede aguantar el 80% de la población mundial que vive en extrema pobreza con semejante discurso progresista que, mientras se vanagloria maldiciendo en nombre de la justicia social, se entrega sin recato al mayor placer egoísta individual?
Ciertamente hay gravísimos problemas sociales heredados de generación en generación sobre la línea conservadora, y estos problemas deben examinarse con crudeza y solucionarse sin consideración a ningún interés creado, pero la izquierda no es la solución a los problemas causados por la derecha, sino que una de sus más nefastas consecuencias: el falso remedio que hace aún más grave la enfermedad.
Ambos extremos sobre ese polo lineal deben superarse, no sumando las dos corrientes, ni buscando el centro, lo que es imposible, sino con una visión más profunda, más integradora con más dimensiones, que resuelva, no por falso sincretismo, sino por mayor riqueza de dimensiones, las dificultades que han acabado en las enfermedades ideológicas de izquierda y derecha que tanta tragedia han causado y siguen causando.
Hablemos de cómo superar este juego dialéctico infernal, que tanto daño nos hizo en el Siglo XX; hablemos de los enormes potenciales de la especie humana y de la forma de ponerlos a funcionar.
Reciban mis mejores saludos.
jueves, 12 de marzo de 2009
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bueno me parece interesante aquello de que la filosofía es dialógica, creo sin duda que lo es. Precisamente Borges la entendía de ese modo, quiero decir, en un sentido predicativo más que dialectico, más como un discurrir que como un concurrir, y a partir de allí le confería un sentido ontológico, y por eso refiere: "decir el tigre es decir los tigres que lo engendraron, los ciervos y tortugas que devoró, el pasto del que se alimentaron los ciervos...".
ResponderEliminarIgual que en una conversación, a manera de deducción basada en la experiencia, se suscitan las mejores conclusiones, sin necesidad de que para deducir tengamos que hacer dialéctica. Aunque hay que reconocer que es muy fino el hilo que las separa.
Gracias, Iván, por participar!. Cuando nos hizo este comentario el Profesor Llano nos recordó la vez en que los discípulos se sorprendieron de encontrar a Sócrates en el campo, y no en medio de la Polis conversando. Parece que nunca iría al campo a inspirarse en la soledad junto a las flores, y viendo las nubes y las ovejitas por allá paciendo.
ResponderEliminarEs que los grandes filósofos son grandes conversadores, y lo podemos ver en el Filósofo Rafael Alvira. Parece que el campo epistemológico propio de la filosofía es el diálogo (como un trozo de tejido orgánico lo es para la Biología Molecular), o sea la interacción más intensa, íntima y elevada posible, que sólo puede ser la palabra. Parece que el logos del cosmos sólo se hace visible en la interacción entre sus huéspedes dotados de inteligencia. Y aquí es donde creo que ha entrado el factor trascendental (atribuir creación al acto cognoscitivo) en la historia de la filosofía: ¿el logos sólo se hace visible o adquiere realidad?. Pero sea como sea, por epistemología o por trascendentalidad cosmológica, dialoguemos con frescura y apertura, pero sobre todo, con amor incondicianal a la verdad... que yo quisiera poder hacer esto último que digo, y espero que todos podamos aprenderlo aquí, con la ayuda de personas como tú, Iván.