Cuando ya había caminado como unos 50 metros, me sobrevino una sensación de bienestar y de dicha, como cuando a uno lo abraza con muchísimo amor una persona muy buena, muy poderosa y muy querida. La sensación fue inesperada en cuanto que hacía esta parada sólo por cumplir y lo probaba con lo más duro que uno prueba sus intenciones en estos viajes: con las monedas que había ya pagado por el uso del locker en donde habia dejado mi mochila voluntariamente como rehén para mi pronto retorno a la estación. Así que pocas veces puede descartarse tan claramente la auto-sugestión que en este caso más bien me llevaría a la actitud contraria. Pues la sensación fue de tal claridad e intensidad que me detuve y volví sobre mis pasos a la estación a sacar la mochila del locker para buscar un alojamiento y quedarme allí más que sólo algunas horas. Dicho y hecho, busqué un hotel, lo dejé todo allí, y me encaminé hacia ese precioso lugar. Muy rápidamente caí en cuenta que la sensación, completamente inesperada e inexplicable, fue la del niñito que siente el abrazo muy fuerte y lleno de amor de la madre amadísima, y el niñito quiere más, como mi hijito Juan Rafael que no se cansa de los abrazos de su mami, y pide más y más.
Pues esta vez que he vuelto, 25 años más tarde, todo sigue estructuralmente igual. Se han construido nuevos edificios en lo que antes era sólo "la prairie" (la pradera) al otro lado del río, frente a la gruta; una parte del boulevard de entrada fue convertida en una enorme plaza frente a la basílica, se han puesto unas bancas de metal frente a "la gruta" (el lugar de las apariciones) y ahora se pasa por la gruta haciendo una fila. Pero al primer golpe de vista, todo sigue siendo igual. Principalmente los abrazos de la Madre Celestial.
Lo que pasa allí es inexplicable con criterios humanos. Diariamente hay entre 60 y 80 mil turistas peregrinos. Sí!, diariamente. En días muy malos puede bajar a unos 30 mil peregrinos, pero no es lo común. La gente se mantiene rezando. Hay varias misas diarias en las diferentes iglesias y capillas, y en todas hay mucha asistencia. Todas las noches, además de una procesión con antorchas que parece un río de brasas, se reza el rosario frente a la gruta con las avemarías en diversos idiomas. Se ven muchísimos jóvenes de turistas y de voluntarios. El lugar lo cierran cerca de la media noche y la gente no se quiere ir! Uno anda entre la gente en esos grandes espacios y siente la alegría en todos. Sonrisas, expresiones marcadas por el gozo, jugueteos de niños como pajaritos alrededor de sus padres, y todo constante. Y uno busca con la vista las ventas de comida o cerveza o café o mariachis o golosinas o shows musicales o algún estímulo sensorial, y no hay nada, pero nada de nada de esto que explique la alegría que salta de los corazones como agua que rebalsa. Sólo hay iglesias con sagrarios, Misas y rezos del rosario. Y en el pueblito no hay discotecas, clubs nocturnos, bares o shows, sino que sólo hoteles, restaurantes y ventas de souvenirs más que todo religiosos. Entonces, ¿por qué esa masa de gente diaria en ese lugar aburridísimo como es imposible pensar otro más aburrido y esa alegría que brota sensiblemente? Yo sólo me lo explico por los abrazos llenos de amor de la Madre del Cielo que está personalmente con cada uno de sus hijos que llegan a verla. Baños de abrazos y besos maternales que son de verdad, concretos, con hora y lugar, pero que no se sienten con los sentidos, sino que sólo con el corazón, que, por otro lado, es lo más importante.
Esto es lo más importante de mi reporte a partir del cual es muy fácil imaginar el resto. Les pongo un video que tomé del lugar exacto en donde Bernardita se arrodilló para la primera aparición el 11 de febrero de 1858. Ella no sabía lo que significaban las palabras "Inmaculada Concepción", porque ni siquiera hablaba francés, sino que sólo el dialecto de su región. El Papa Pío IX había proclamado 4 años antes el dogma correspondiente. Al pie de la estatua la leyenda es: "Que soy - era - la Immaculada Councepciou". Así se diría en su dialecto, que sonaría: "immaculada cuncepciú". (Recordemos que esta es representación fonética para franceses y que el 'ou' francés suena como el 'u' castellano. La letra 'u' francesa es como la Ypsilon griega, y suena más parecido al 'iu' castellano, pero pegados los sonidos de 'i' y 'u'.)
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