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miércoles, 29 de abril de 2009

La Cultura Romana

He salido con la boca abierta de la última clase de "Retórica" con la Doctora Concepción Alonso del Real. Conoce el Latín y el Griego como pocas veces yo lo he visto que alguien domina algo, aparte de hablar Alemán, Francés e Inglés hasta por los codos. Ni hablar de su dominio de la historia griega y romana a cuyos personajes se refiere con plena familiaridad.

Pero lo que quiero compartirles es lo siguiente. En un momento dado la Doctora Alonso comentó, así como de pasada, que los romanos estaban horrorizados por las costumbres griegas de las bacanales en donde se daba la comida y el sexo sin freno alguno. Esta era la parte escandalosa de la intelectualidad griega que, por otro lado, tanto los había cautivado.

Al final de la clase me le acerqué para hacerle el comentario de que el prototipo de corrupción de costumbres y de hedonismo que uno tiene en la mente es el de la cultura romana. Ella me dijo, "Ajá, Hollywood...!" Ella me aclaró que el debate político y cultural de Roma era altísimamente ético, que de verdad se valoraba y se preciaba la ética, y que era un recurso de apelación poderoso en todo debate relacionado con las cuestiones públicas. Esta es la razón por la cual el derecho romano aún hoy influye nuestras instituciones. Las obras de Cicerón, por ejemplo, mantienen su actualidad. Dentro de un ambiente de tanto compromiso con la ética y las virtudes públicas surgen conocimientos universales valiosos.

Ciertamente en algún momento se perdió este espacio de debate y se cayó en la autocracia, iniciando con Octaviano (o Augusto, como se traduce) quien concentró en él mismo todos los poderes (lo que han hecho los hermanitos Castro y ahora quieren hacer Chávez, Correa, Evo Morales y Ortega en lo que ellos llaman socialismo del Siglo XXI, pero que realmente es del Siglo I), pero esto ocurrió en Roma después de haberse alcanzado la cúspide del imperio.

Esta, creo yo, es una de las desgracias de la cultura hollywoodense, que nos ha envenenado tanto. Tal vez debería haber un tratamiento en algún centro para "deshollywoodizar" a la gente y sanarla de tanta información errónea. Yo pagaría este tratamiento.

Lo que vemos en las películas sobre algunas prácticas de la aristocracia romana no eran representativas de su sociedad, sino que excesos que siempre se dan en todos los momentos de la historia y en todas las culturas. Roma fue grande, porque le abrió espacio real a los grandes hombres y a los grandes ideales, y creó espacio realmente libre para el debate sobre la mejor forma de conducir la cosa pública, lejos de la influencia intereses individuales minoritarios.

Voy a ver si es posible que esta doctora nos escriba un artículo en este blog.

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