Yo creo que a estas alturas a nadie le queda ya duda de que Chávez no es democrático.
Es contradictorio haberle pedido el año pasado al pueblo venezolano por referendo democrático que renunciara a sus derechos democráticos. Las reformas propuestas consistían en derogar la democracia para implantar una dictadura. Si él quiso usar la democracia con este fin, no fue, evidentemente, porque la respetara, sino para llevarla a que se suicidara y evitarse matarla él mismo. Es lo que se hace con la eutanasia, que el médico pone al alcance del paciente los fármacos que acabarán con su vida para que él se los aplique por propia cuenta. De lo contrario, el médico incurriría en asesinato. Pero esto último, parece no importarle en absoluto a Chávez tampoco. Si el paciente no se quiere aplicar los fármacos mortales por su voluntad, sólo se le aplican por la fuerza, y ya.
Independientemente de que la democracia venezolana acceda o no a matarse a sí misma por votación, ya está irrevocablemente condenada a muerte por Hugo Chávez, a quien no le ha temblado la mano para ir destruyendo derechos constitucionales a los que el pueblo no renunció según lo hizo saber en el referendo. Como todos los dictadores, él mismo encarna la democracia en su persona. Todo lo que él disponga y haga es democracia. Esta amenaza es más grave si son dictaduras de línea estalinista, porque son totalitarias e interminables. La constitución, según Chávez, es el papel en el que se tiene que escribir lo que a él se le ronque la gana que, de todos modos la hace, con o sin ese papel.
En caso de que alguien todavía pensara que Chávez tiene algo de democrático, él mismo lo aclara después de que el pueblo le dijo no: "Ni una sola coma de esta propuesta yo retiro. Continúo haciendo la propuesta al pueblo venezolano. Esta propuesta está viva, no está muerta. No se pudo por ahora, pero lo mantengo". O sea, si democrácticamente el pueblo no quiere, eso no importa, la propuesta de derogar la democracia se mantiene y se implantará por la fuerza del Estado (y la capacidad corruptora de los petrodólares). Pueden leer la noticia aquí, en El Universal.
Y ha estado implantando a golpe de decretos las concentraciones de poder en su persona que no se podrían hacer sin los cambios en la constitución que no fueron aprobados. O sea, está actuando de manera abiertamente violatoria de la constitución, es decir, de modo abiertamente criminal.
Y ¿cómo puede lograr semejante cosa? Pues habiendo creado, mediante la siembra intencional del odio, una situación real de guerra civil. Una mitad de la población venezolana, organizada por comités de barrio y apoyada en el discurso de odio de su supuesto símbolo de unidad nacional, está siendo azuzada, organizada y apoyada para matar a la otra mitad. Son muchas y cada vez más frecuentes las acciones de violencia. La mitad que él tiene manipulada principalmente por compra de líderes populares con el dinero del petróleo, y con tácticas de la KGB por la inteligencia cubana a cargo de su seguridad y de la inteligencia del estado, está siendo realmente legitimada y motivada para matar a la otra mitad en caso de que se quieran oponer al proyecto dictatorial estalinista. Las dádivas populistas que él ha repartido son superficiales, el pueblo lo sabe, y no suscitan tal grado de adhesión, si no es por estimulación profesional del odio.
Primero le pide a todo el pueblo que mate la democracia mediante un referendo, y ahora compra líderes, manipula, reparte dádivas populistas, amedrenta, anima, apoya, enciende en odio y organiza a la mitad del pueblo bajo su control para que se disponga a matar a la otra mitad.
Aquí es donde falla gravemente la organización de la especie humana en cuanto a una visión planetaria. Hay un gran vacío en este y en otros casos similares en el mundo. Tenemos a este criminal abierto que se ha apropiado de las instituciones de Venezuela y usa los ingresos del petróleo para los fines de su proyecto más mafioso que ideológico o político. ¡Y no se puede hacer nada! Si alguien se le opone democráticamente en su país, lo enjuicia y lo encarcela. Si un candidato de la oposición le gana una alcaldía importante, lo enjuicia, le emite una orden de captura, manda hacer una ley para quitarle todo el presupuesto, todo el poder, y poner a un sirviente de él a dirigir esa ciudad. Si un medio se le opone, lo cierra. Acaba de anunciar su intención de cerrar Globovisión, y llama "subvsersivos", es decir, criminales, a los medios de información.
¡Y anda por allí, libre...!
Si no se hace algo muy rápido, no hay duda que se aproxima alguna catástrofe venezolana y regional. Una persona con tanto dinero de petróleo puede causar tanto daño como poco juicio y valores democráticos muestre tener.
¿Tan inútiles son los instrumentos de justicia de la humanidad?
Yo, por ejemplo, aportaría con mucho gusto mi contribución a un fondo para demandar penalmente a Chávez ante una corte internacional. ¿Será esta la vía?
Y hay permiso para reproducir cuanto alguien quisiera este texto.
miércoles, 15 de abril de 2009
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